Cómo limpiar metal oxidado paso a paso

Iria Montero
Iria Montero

El óxido es esa extensión negra o rojiza que cubre los objetos de metal cuando entran en contacto con el agua y el oxígeno. Pese a que es un proceso que se da por causas naturales la verdad es que llega a alterar negativamente el estado de las cosas, además de darles una apariencia muy poco estética. 

Puedes encontrar óxido en distintos objetos de cierto grado de antigüedad como herramientas, bisagras, jaladores e incluso utensilios de cocina y por esta razón resulta perjudicial. Tanto reemplazar los objetos oxidados con unos nuevos, como enviarlos a limpiar con un profesional son soluciones plausibles, pero removiendo el óxido tú mismo puedes ahorrar más tiempo y dinero sobre todo teniendo en cuenta que puedes hacerlo con métodos totalmente caseros

Si quieres aprender cómo sólo sigue las indicaciones que te daremos a continuación y verás cómo puedes darle un nuevo aspecto a tus objetos oxidados en cuestión de unos pocos minutos. 

Cómo limpiar el metal oxidado

Dependiendo del grado de óxido que presente una superficie de metal esta puede ameritar diferentes tipos de limpieza: si se trata de un caso superficial probablemente puedas resolverlo lijando un poco la superficie del objeto.

Uno de los casos más comunes de oxidación que podemos encontrar es el de las bisagras de las puertas: estas pueden removerse temporalmente para hacerles un mantenimiento superficial raspando la superficie con una lija. Si el grado de óxido es leve entonces no tendrás que aplicar mucho esfuerzo para remover la capa degradada y volverlas a instalar como nuevas. 

Cuando el caso es un poco más severo, necesitarás de algún producto abrasivo que te de una mano con el problema. Una solución rápida, sencilla y barata es utilizar jabón del lavavajillas el cual con sus componentes químicos ayuda a disolver el óxido: bastará con empastar la pieza con el jabón, frotarla un poco con un cepillo de cerdas suaves y enjuagar con abundante agua luego de unos minutos de reposo.

Ambas alternativas están al alcance de cualquier persona y como podrás notar no tendrás que invertir demasiado para lograrlo. 

Cómo limpiar el óxido con bicarbonato 

Por otra parte, si desconfías del uso del jabón del lavavajillas y deseas utilizar un método de origen más natural entonces tu opción ideal es el bicarbonato de sodio: este producto tiene una composición abrasiva capaz de disolver el óxido de forma muy sencilla. Lo mejor de todo es que es un ingrediente muy común en la cocina y no tendrás que usar demasiado para ver resultados. 

Por sí solo puedes utilizar el bicarbonato de sodio como una pasta para quitar el óxido. Te sorprenderá lo sencillo que resulta:

  • Toma bicarbonato de sodio y colócalo en un recipiente.
  • Agrega un poco de agua, pero sin excederte para que la mezcla no quede demasiado líquida
  • Revuelve hasta que la mezcla adquiera una consistencia pastosa pero uniforme.
  • A continuación, aplica la mezcla en la zona afectada por el óxido.
  • Puedes frotar un poco usando un cepillo de cerdas suaves. 
  • Deja reposar por unos 15 a 20 minutos dependiendo del grado de oxidación. 
  • Enjuaga la superficie con abundante agua tibia hasta que logres remover toda la mezcla.

Siguiendo estos pasos verás como el óxido empieza a diluirse. Puedes aplicar esta receta con algunos días de diferencia si notas que el óxido sigue presente

Existe otro método con bicarbonato poco falible y que resulta mucho más eficaz si vas a enfrentarte con un nivel de óxido un poco más arraigado: se trata de la mezcla entre bicarbonato de sodio y zumo de limón

Como podrás notar, ambos ingredientes presentan propiedades abrasivas bastante altas, pero cuando combinas la acción del bicarbonato con la acidez propia del zumo de limón creas una solución mucho más potente para las situaciones que más lo ameritan

  • Coloca el bicarbonato de sodio en un recipiente limpio.
  • Agrega el zumo de medio limón y mezcla.
  • Es importante que la mezcla quede pastosa y de una textura totalmente constante
  • Coloca la mezcla en la zona afectada por el óxido.
  • Frota con un cepillo de cerdas suaves.
  • Deja actuar por unos 20 minutos, no más de eso ya que al tener una composición más ácida esta receta podría desmejorar el metal si se le deja por mucho tiempo.
  • Enjuaga con abundante agua tibia. Es importante que no quede ningún rastro de la mezcla en el metal
  • Seca con ayuda de un paño limpio. 

De esta manera podrás tratar piezas oxidadas de mayor dificultad. Como podrás ver ambos métodos se aplican de forma muy similar y no conllevan mayor esfuerzo para llevarlos a cabo. 

Limpiar el óxido con bicarbonato es un método recomendado no solo por su efectividad, sino porque conlleva diversas ventajas en comparación con otros productos sintéticos ¿quieres conocer algunas?

  • Es un producto natural, su uso no genera ningún efecto adverso o reacciones secundarias que puedan alterar a humanos o animales. Por tal motivo cuando uses bicarbonato ten cuenta que tienes en tus manos un producto 100% ecológico
  • El multiusos ya que puede actuar sobre diversas superficies entre las cuales los metales están incluidos. No importa de qué metal se trate (incluso metales preciosos como oro o plata) el bicarbonato puede limpiarlos
  • Es inodoro y esto es una ventaja debido a que la mayoría de limpiadores sintéticos suelen dejar olores bastantes fuertes, muchos de los cuales afectan directamente en la salud de algunas personas. El bicarbonato en cambio, es una sal alcalina de fácil disolución y sin un aroma pronunciado que pueda quedar en los objetos. 

Un último consejo sobre limpiar metal con bicarbonato es que cuando vayas a mezclarlo con otro material (vinagre o zumo de limón)  procures hacerlo siempre con guantes puestos y con la casa ventilada ya que las reacciones químicas pueden causar olores fuertes

Es increíble como un ingrediente de uso tan cotidiano es capaz de efectuar limpiezas profundas y eliminar el óxido de manera tan sencilla. No en vano es un producto que cuenta con siglos de uso y que siempre se ha caracterizado por sus buenos resultados.   

Cómo limpiar el metal cromado oxidado 

Hand cleaning a reflective car bonnet

Con los metales cromados el proceso de limpieza suele ser más delicado: el cromo es una superficie muy blanda que podría deteriorarse considerablemente si se le somete a productos muy abrasivos, es por ello que la mayoría de las personas evitan utilizar limpiadores sintéticos en el metal cromado.

Aún así, la humedad, el polvo y en consecuencia el óxido pueden aparecer sin problemas en el metal cromado por lo que su mantenimiento es esencial. Por suerte existen otros métodos de aplicación con ingredientes naturales que ayudan a eliminar esta capa y a conservar el brillo característico de estas superficies

Uno de los ingredientes menos conocidos pero que seguramente guardas en el refrigerador es la cebolla. Las cebollas tienen una composición química ideal para remover ciertos tipos de óxido sin llegar a ser demasiado abrasiva para el metal cromado. Además, es uno de los métodos con aplicación más sencilla: 

  • Corta la cebolla por la mitad.
  • Frota la cebolla en las áreas afectadas por el óxido. 
  • Deja actuar por unos 20 minutos. Incluso puedes dejar que el líquido de la cebolla se seque completamente
  • Enjuaga con abundante agua para evitar que el olor quede impregnado. 

La cebolla debilitará la capa de óxido y si no la remueve por completo también puedes terminar de sacarla con un cepillo poco abrasivo. Esta técnica está especialmente recomendada para piezas de cobre cromado. 

De igual manera, el limón es otro ingrediente con el que puedes hacerle una limpieza al metal cromado, más aún cuando lo combinas con un poco de sal. Su aplicación es casi idéntica a la de la limpieza con cebolla: 

  • Coloca el zumo de medio limón en un recipiente. 
  • Agrega bicarbonato y mezcla hasta formar una pasta, aunque no muy densa. Puedes usar una parte mínima de agua para diluir.
  • Aplica con cuidado en la zona afectada por el óxido.
  • Frota la mezcla utilizando un cepillo poco abrasivo. Es importante que el cepillo sea muy suave para evitar dañar el cromado.  
  • Deja reposar por 20 minutos y enjuaga con abundante agua hasta retirar toda la mezcla. 
  • Deja secar al aire libre o usa un paño limpio para hacerlo 

El efecto de esta técnica es de muy buenos resultados y puedes repetir el procedimiento en caso de que la capa de oxidación permanezca. 

Una tercera receta que te ayudará a limpiar las superficies de metal cromado la encontrarás en la combinación de 3 ingredientes: ceniza, harina y agua. Esta mezcla no es muy abrasiva y por lo tanto se quedaría corta en un caso de óxido muy arraigado, sin embargo sí es muy útil para cuando el óxido apenas empieza a aparecer:

  • En un recipiente de agua agrega harina y ceniza en suficiente cantidad para formar una pasta. 
  • Cubre la superficie cromada oxidada. 
  • Deja reposar unos 20 minutos aproximadamente
  • Enjuaga con abundante agua hasta remover toda la mezcla. 

La ventaja de esta mezcla es que particularmente deja acabados muy buenos ya que devuelve en gran manera el brillo de los objetos cromados que antes estaban deteriorados. 

Una última técnica que es especialmente recomendada para limpiar las superficies de metal cromado es el uso de un limpiahornos común. Poca gente sabe que el limpiahornos en aerosol es un producto compuesto para eliminar residuos de las rejillas de los hornos e incluso es utilizado para limpiar las superficies cromadas de las llantas de aluminio

Usarlo es sumamente sencillo y no lleva mucho tiempo:

  • Agita bien el aerosol antes de usarlo.
  • Aplica espuma de forma abundante en la superficie oxidada del metal cromado.
  • Espera y deja reposar unos 15 o 20 minutos
  • Enjuaga con abundante agua y seca con un paño limpio.

Ya con estas técnicas tienes recursos suficientes para efectuar una limpieza poco abrasiva a tus superficies de metal cromado. 

Cómo hacer que un metal no se oxide al limpiarlo

Como se mencionó anteriormente, el óxido forma parte de un proceso natural en el que se involucran elementos tan básicos en el medio ambiente como el oxígeno y la humedad. Lamentablemente este proceso es tán fácil de originar que es muy difícil pensar en prevenir el proceso de oxidación, sin embargo sí se pueden tomar ciertas precauciones para retrasarlo y mantener nuestros componentes metálicos con mayor seguridad y por más tiempo.

Un primer consejo muy útil es evitar dejar los objetos de metal húmedos luego de limpiarlos: este puede parecer un paso obvio pero incluso sin saberlo hay residuos de humedad prácticamente microscópicos que quedan alojados en los objetos de metal luego de lavarlos y esto suele acelerar el proceso de oxidación.

Para evitar esta situación solo basta con seguir algunas recomendaciones con mucha cautela:

  • Asegúrate muy bien de que el paño o la superficie con la que estás secando los objetos de metal esté 100% seca.
  • Al terminar de limpiar un objeto metálico puedes dejarlo reposar a plena luz del sol por unos 30 o 40 minutos para lograr que se sequen completamente. 
  • Utiliza un secador de cabello convencional luego de limpiar el metal. Es importante que lo enciendas a una temperatura elevada para asegurarte que se secará. Esta es una técnica recomendada para piezas pequeñas como bisagras y arandelas
  • Evita guardar herramientas y otras piezas propensas a oxidarse en espacios muy oscuros y poco ventilados ya que este es un ecosistema perfecto para la aparición de la corrosión en los metales. 
  • Cepilla frecuentemente los metales: dependiendo del grado de resistencia del objeto puedes hacerlo con cepillo, una esponja poco abrasiva, o incluso una lija. Con este proceso podrás ir eliminando las capas de óxido que se van formando, esto se puede realizar justo después de limpiar la superficie

Siguiendo estos sencillos consejos con constancia y disciplina podrás alargar la utilidad de tus objetos de metal y evitar que se oxiden al limpiarlos. Son pasos que no tomarán más de unos minutos pero que pueden extender el tiempo de vida útil en los metales por mucho tiempo. 

Cómo limpiar arandelas metálicas oxidadas de un mueble antiguo

Tener un mueble antiguo en casa es contar con una pieza de decoración que le agrega mucha personalidad a cualquier espacio. Ya sea en el interior o en el exterior un mueble antiguo tiene ese toque vintage que tan de moda está hoy en día.

No obstante, todo tiene un costo: si bien los muebles antiguos se ven de maravilla, para mantenerlos en óptimas condiciones es necesario hacerles un mantenimiento profundo ya que muchos de sus componentes se han ido degradando. Las piezas metálicas como las arandelas no son la excepción y en el caso de estos muebles suelen acumular capas de óxido muy densas a través de los años.  

Afortunadamente por más que el óxido haya corroído estas piezas, siempre hay soluciones caseras muy efectivas que puedes intentar para devolverles sus condiciones y mantener en perfecto estado tus muebles antiguos

La primera técnica para limpiar arandelas metálicas involucra a un gran aliado casero para la limpieza en casa: el vinagre. Ya sea blanco o de cocina, el vinagre presenta una composición química ácida lo suficientemente abrasiva para remover el óxido. Solo debes realizar los siguiente pasos: 

  • Coloca vinagre blanco en un recipiente limpio.
  • Introduce las arandelas, es importante que se sumerjan por completo
  • Deja reposar unos 15 o 20 minutos. No más de ese periodo. 
  • Saca las arandelas y procede a frotarlas con un cepillo de cerdas suaves o con una esponja poco abrasiva. 
  • Enjuaga con abundante agua tibia
  • Seca delicadamente con un paño limpio y suave. 

Notarás como el metal vuelve a su brillo anterior y si lo haces en el lapso de tiempo estimado las arandelas conservarán su resistencia y estarán listas para instalarlas nuevamente en tu mueble antiguo.

Existe otro método muy difundido y que presenta resultados más que comprobados: se trata de limpiar las arandelas con gaseosas o bebidas carbonatadas, especialmente las que son a base de cola. Estas bebidas tienen efectos efervescentes que levantan las capas de óxido y facilitan su remoción, cabe destacar que el método de aplicación es básicamente el mismo que con el vinagre blanco. 

  • Vierte la bebida en un recipiente. Puedes agitarla antes de servir pero debes tomar precauciones para que no se vaya a derramar
  • Introduce las arandelas y déjalas reposar unos 20 o 25 minutos estando totalmente sumergidas.
  • Saca las arandelas y empieza a frotar con un cepillo, si hay zonas muy conflictivas puedes emplear una lija pero sin hacerlo con demasiada fuerza
  • Enjuaga las arandelas con suficiente agua tibia para remover cualquier resto de la gaseosa.
  • Seca con un paño limpio y preferiblemente deja las arandelas reposar un rato a la luz del sol

De esta manera comprobarás que con productos más comunes y baratos que cualquier limpiador sintético puedes darle un grandioso acabado a las arandelas de tus muebles antiguos. Al mantener tus arandelas en perfectas condiciones y libres de óxido tendrás la seguridad que la estructura de tu mueble permanecerá estable y podrás lucirlo por muchos años más. 

Recuerda que es necesario efectuar estos mantenimientos cada cierto tiempo para evitar la acumulación de óxido, el cual se endurece y se torna más difícil de eliminar con métodos caseros.